Mil maneras de morder el polvo se ha quedado en un quiero y no puedo. Es una comedia, sí, pero recurre demasiado al caca-culo-pedo-pis y a la chabacanería como para convencer.
Mil maneras de morder el polvo se ha quedado en un quiero y no puedo. Es una comedia, sí, pero recurre demasiado al caca-culo-pedo-pis y a la chabacanería como para convencer.
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